Vivir

“Yo soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino.” Alfred Tennyson

De alguna forma debemos pertenecer a un sitio, sentir una casa, a unas personas como las nuestras, eso está arraigado en nosotros igual que el vivir en sociedad. Lo que no queremos ver es el cambio, a la gente no le gusta el cambio, y menos cuando las cosas no están muy mal, pero se puede decir que la vida consiste en una serie de cambios. En dejar atrás algo y empezar algo nuevo, que a su vez tendremos que volver a dejar atrás. Las despedidas nos ponen tristes, sin embargo, creo que eso es lo que otorga valor a las cosas; el saber que son únicas e irrepetibles, pensar que cualquier momento puede ser el último no es una tragedia. ¿Qué valor tendría algo permanente? Yo lo veo así, un camino sin vuelta atrás, del que sólo nos quedan los recuerdos, pero al fin y al cabo, en eso consiste vivir.

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Oasis

“Hagas lo  que hagas no pases por el oasis sin parar a beber.”

 Enfrentarse a un papel en blanco supone un gran reto, la libertad plena de disponer de  espacio propio, lo que nos convierte en únicos responsables de nuestra vida. Nuestro folio es entregado al nacer por gracia divina. Aunque lo cierto es que ninguno está del todo en blanco, ya han escrito si hemos nacido ricos o pobres, el nombre de nuestros padres, nuestra nación… infinidad de estigmas a los que poder echar la culpa en caso de quedar descontentos con el guión. El ser humano está siempre dispuesto a creerse sus mentiras. Nos consideramos más guapos, más inteligentes, mejores personas de lo que realmente somos. Dicen que la gente que padece depresión carece de capacidad para mentirse, su opinión acerca de ellos mismos se ajusta más a la realidad que la de un no depresivo. Pero… ¿Quién quiere estar enfermo? Aquí quería yo llegar.

 Como en tantas otras cosas, lo que importa en la vida somos nosotros mismos. No te engañes lector, a ningún soldado le importa su país, su mujer, sus hijos… No, lo que le importa es creerse que es un buen patriota, un buen marido, un buen padre, todo es cuestión de ego, porque vivimos por nosotros mismos. Por eso nos mentimos, justificamos nuestros actos cada vez que hacemos algo mal, España tuvo que escuchar a Urdangarin decir que está indignado. Y si, manda huevos, pero así somos. Reconocer los errores es muy difícil, pocas personas son capaces de hacerlo. Cuando reconocemos algo lo hacemos con matices, porque.. ¿a quién vamos a engañar? La culpa es fea, feísima, tanto, que nadie la quiere. Algunos terminan agradeciendo que su folio no estaba del todo en blanco, al menos así pueden consolarse en que el manchón de tinta no ha sido culpa suya, venía de serie…  Cada uno dice lo que quiere pero en el desierto todos buscan agua.

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Luchar

Estoy seguro que estás lleno de buenas intenciones, que siempre te consideraste la bondad personificada, y que querías escribir porque te sientes libre en ese quehacer. Dueño de las palabras, comunicándote con el mundo… siento ser yo el que derribe tu castillo de naipes. Para escribir hay que ser malo, los lectores esperan con los rifles cargados, dispuestos a la crítica voraz, y sólo el malvado es capaz de contentarlos, de dejarlos en shock. Yo soy de los que creen que en la vida todos vendemos algo. Los escritores venden sueños, viajes a mundos fantásticos, a realidades duras, a mentiras hirientes que clavan cientos de cristales en el alma del lector.

 La vida es puta, tanto, que siempre nos entrega a la muerte. Escribir no es jugar con las palabras, es esclavizarlas, torturarlas hasta hacerles gritar. El lector debe despertarse con los gritos espantosos, hay que obligarle a pegar los ojos al libro, a que pase página tras página buscando la calma que el buen escritor se resiste a entregar. El corazón del lector se angustia, palpita rápido, y al final, al final es cuando el escritor, en un gesto de misericordia, calma la angustia del lector con un final de cuento. Cada libro debe producir una catarsis, convertir a aquel que ose leerlo en algo distinto a lo que era antes de la lectura. ¿Te crees capaz de hacerlo? ¿Qué fue lo último que leíste y te transformó? A veces una simple frase basta para desatar un incendio. Yo llevo toda la vida intentándolo, y prometo morir insistiendo.

 Dije que creía que todas las personas vendían algo, debo añadir que también creo que todas luchan por algo. La gran mayoría nunca alcanzaremos la victoria, pero morir luchando es tan honroso como ganar.

 

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Esperanzas

“En la adversidad una persona es salvada por la esperanza.”

 Momentos difíciles, un mundo aplastado por su codicia, vencidos en la guerra que hemos creado. Víctimas de nuestras propias ambiciones, de algún modo fue un suicidio colectivo, nos lanzamos a construir castillos, vestimos prendas de lujo, quisimos conducir coches caros. Vivíamos en un mundo psicótico, acelerado, irreal, como la televisión que vende el dinamismo veloz de 60 imágenes por segundo.  Hasta que despertamos; descubrimos que las princesas nos habían robado, los coches consumían más de lo que podíamos pagar, y hasta los vestidos caros se habían roto. Nos quedamos con las ruinas de un capitalismo mordaz, un montón de escombros. Intentamos reconstruir nuestros sueños, las noticias hablan de crisis, tasa de desempleo, corrupción… Nos habéis defraudado, creímos en vuestras películas de Hollywood, en un mundo sin límites, en la gracia de un Dios que otorgó todo a una parte del mundo y se olvidó de la otra.

 Toca aprender la lección de la forma más dura, estrellándonos contra nuestro propio error, alguien advirtió, -vamos demasiado rápido-, pero no era tiempo de objeciones, la fiebre del oro nos hacia delirar, y como clubbers bajo los efectos del MDMA sólo alcanzamos a sonreír ¡Qué más da! Pero ya es mediodía, pasó la noche, pasó el amanecer de after químico, y ahora las cosas importan… Respira, el mundo todavía late, hay esperanza.

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FELIZ AÑO NUEVO

Desde circulodeescritores.com os enviamos nuestros mejores deseos para el próximo 2012. Un año que promete ser difícil, quizá se haga más patente todavía el fin de ciclo sobre el que han escrito los Mayas, quizá sea el año en el que el cambio se haga efectivo, esperamos que esta aldea global en la que vivimos salga adelante de la mejor forma posible, con la ayuda de todos y cada uno de sus habitantes. Queremos también agradecer a nuestros colaboradores el haber compartido con nosotros sus escritos, sin los cuáles esta Web no sería posible.

Abrazos y besos! and Happy New Year!

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Un poco más

La vida ganó este pulso, sé que te gustan los billetes y conozco cuando perdí mi poder. No puedo quejarme, el tiempo devuelve lo que un día jugué. Ganar o perder no es cosa del azar, sino de la perspectiva de quién mira. No fui perfecto, Dios tampoco lo fue, así que; ¿quién soy yo para exigirme serlo?

Sólo quería un poco más, lo que quieren todos, ricos y pobres, un poco más, aunque nunca será suficiente para nadie. La dinámica de poseer y desear, un juego maldito para un mundo en decadencia. Así vivimos, destruyendo lo que nos rodea para construir nuestro pequeño o gran imperio, visto desde fuera el único resultado posible es acabar mal. Estamos demasiado ocupados para pensar en ello, con la vista puesta en nuestro propio ombligo, por eso seguimos jugando a las guerras fraticidas, a contaminar ríos, destruir selvas, e intoxicar el aire que respiramos. Jugamos a comprar patentes para guardarlas en cajones bajo llave, jugamos a consumir, a comer hasta vomitar, a especular hasta que el hambre nos haga ganar un poco más, porque nuestro mundo es eso, querer un poco más, quererlo y ser ciegos de nuestra muerte en el intento.

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La vida de Jou Silvestre (Vol. I)

“Se puede abandonar un campo de batalla sólo cuando se es capaz de permanecer en él; si se abandona cuando no se es capaz de permanecer en él, es una fuga.”

Hoy puedo considerarme un hombre afortunado, pero no siempre las tuve todas conmigo. Esta vida me ha enfrentado a las peores situaciones, ha puesto grandes rocas en mi camino, me ha zarandeado, arrojado al suelo, ha permitido que la lluvia me calase hasta las entrañas y que el Sol quemase mi piel. Decir que viví momentos duros sería como decir que te han dado una colleja después de recibir una brutal paliza. Sin embargo, he sobrevivido lo suficiente como para agradecerle el trato que me ha dado. Ella me golpeó, y yo le respondí con lo mejor que sabía hacer, resistir.

Si tengo una virtud esa es la de la persistencia. A los cuatro años me dejaron en el convento de Santa Eulalia, de mi madre sólo recuerdo el llanto del día en que quedé con las monjas. Allí me trataron bastante bien, no podía jugar, debía guardar silencio la mayor parte del tiempo, pero me daban de comer todos los días, y en tiempo de guerra pocos tenían ese privilegio. Cuando cumplí los ocho años fui enviado al orfanato de Santo Amaro, en La Coruña. Desde la ventana se podía ver el mar, ahora creo que aquello era un lujo, por desgracia el único lujo. Los ocho años allí son una edad jodida, (perdone mi rudeza lector, a esta edad uno ya no tiene pudor), no eres lo suficientemente pequeño como para que te ignoren, ni tampoco lo suficientemente mayor como para mandar en nadie, fue la etapa de aprender, de sufrir el robo de la comida, de llevar golpes, y guardar silencio mientras soñaba con poder bañarme algún día en el mar que veía desde la habitación. Desde mi ventana podía ver la playa, pero nunca había estado allí. A los once años mi primer sueño se cumplió, los curas nos llevaron de excursión y los niños “mayores” pudimos bañarnos en las frías aguas atlánticas, siempre bajo los histéricos gritos y supervisión de don Ernesto, un cura simpático que temía que nos ahogásemos. En realidad donde Ernesto tenía miedo a todo, creo que por eso se convirtió en sacerdote, por si acaso.

El orfanato de Santo Amaro había sido construido en los años veinte, sirvió de hospital durante la guerra. Los techos eran altos, todo parecía elegante, estaba pintando en color crema con marcos en marrón rojizo. Dentro albergaba a doscientos niños y cuarenta y ocho franciscanos, los números bailaban según las adopciones, ingresos, y alguna visita de la muerte, que solía llevarse un cura viejo cada año, entonces guardábamos luto un mes por el padre este o aquel. Se prohibía el juego en los patios, todo debía ser más silencioso… me recordaba un poco mi primera infancia en Santa Eulalia.

Al cumplir los catorce años la vida comenzó a apretar, esa era la edad de trabajar, y los curas nos despedían y enviaban a algún taller de la comarca para aprender un oficio. Era algo no muy distinto a la venta de esclavos, pero yo tenía claras dos cosas; Una, que esta vida no me iba a tumbar tan fácil, y dos, que no iba a ser esclavo de nadie. Así que se la jugué al destino, escapé mientras iba en el taxi de camino al oficio para el que había sido seleccionado, zapatero. A veces me pregunto que hubiese sido de mi vida si aquel diez de Julio de 1946 no saltase de aquel coche, me supo mal por el taxista. Corrí por la acera como si una manada de leones fuese detrás, corrí hasta caer al suelo y vomitar, miré hacia atrás, no había ningún león, y sonreí feliz, era libre, aunque todavía no sabía lo que eso significaba, pronto la calle me lo enseñaría.

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La mejor vida

No existe un sitio donde encajen todas las piezas, cada una en su lugar, sin que ninguna se quede fuera. La gente sigue caminos en los que no hay nadie, pasean solos buscando un pedazo de alguien que pueda abrazarles, que les diga que nunca más estarán solos. No hay nada fácil, ni siquiera es verdad que regalen nada, todos quieren algo a cambio, aunque no todos lo digan. A veces quieres escapar, sentir que eres libre, que no tienes la obligación de recorrer un camino, que simplemente puedes sentarte y esperar, como en aquella canción de tu grupo favorito, pero no, la vida no es así, es mucho más difícil. Es caminar, tropezar con las piedras, una, dos, tres, y las veces que quieras, hasta que te des cuenta. Algunas personas terminan su tiempo repitiendo una y otra vez la misma historia, el mismo error del que aprender y no aprenden. Por eso, lo importante no es ser o no ser una estrella de cine, ni tampoco salir en la portada de una revista de moda, ni siquiera que los demás te admiren, porque todos caminamos solos. Si tú no la vives, nadie va a vivir tu vida por ti. Si quieres un consejo; vive la mejor vida que puedas.

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