Ayer fui al cine a ver “La vida privada de Pippa Lee” dirigida por Rebecca Miller. Llevaba tiempo sin ir al cine, y los 6,30€ de la entrada son un buen freno. Había poca gente en la sala, unas 10 personas, y un cine pequeño con salas pequeñas tiene su encanto, por desgracia cada vez quedan menos cines así. Sigo pensando en los 6,30€… Dejando el tema de los cines para otra ocasión.
La película narra la vida de una mujer casada con un rico editor, en cuya vida se dan una serie de cambios. El film me dejó satisfecho, una comedia inteligente que deja un buen sabor de boca. La protagonista es una mujer, que a pesar de tener una infancia un poco complicada (¿y cuál no lo es?), es optimista y se toma con gran, como decirlo, ¿positividad? ¿emporwerment?, diré que se toma las cosas de la mejor manera posible, adaptándose al cambio, y sacando provecho de las piedras del camino.
El positivismo debería ser un punto fuerte en la sociedad, al fin y al cabo, todo tiene su lado positivo, de todo se puede sacar provecho, y si las cosas no suceden como nosotros queremos, siempre hay algo que podemos hacer para remediarlo. Volveré a un tópico pero, “la vida no es esperar a que pase la tormenta, es aprender a vivir bajo la lluvia”.